Mira, como yaces, estas sentado, como queriendo sonreir. Con las manos que aparentan una leve flaqueza, no física, si no emocional. Perplejo,yo, por esa forma de estar encapuchado pero con la infinita seguridad de que saldrás derepente. Para fortalecer sempiternamente el llamarse hermano, que es mucho, demasiado, lejano a lo intuitivo.
Tú eres es importante, verte en esa silla de ruedas después de que un acomplejado - por llamarlo así- te diera su intratable inmadurez y su furia de animal de contragolpe contra la nariz, tú te quedaste impactado, quisiste reaccionar, pero el fluir de la espesa sangre comenzo a recorrerte. Todo se encerró y en seguida se liberó.
Llamarse hermano es fundamental, superar las barreras, superar tu ser, ser hermano en principio es ser un sentimiento, una emoción, un trémulo de apoyo en la vida de otro.
Mira, cómo te ves ahora, distinto, muy distinto, pero lo fundamental no cambio, ¿Cierto, HERMANO?

No hay comentarios:
Publicar un comentario